Las esperanzas
El bullicio eterno en sorna agitan la tempestadgran oleaje de la pequeña marca del interior
los ruidos perennes apocan la mirada en disimulo
ante la belleza al pasar
mas que da el tiempo sino desaires
algo que me deje antes de seguir.
Sigo con sigilo los rincones olvidados
algunos somnolientos
esperando la aventurada reacción interesada
la palabra en boca de la esperada
pero los rincones no hablan
y el sueño los consume
así como también son mi dueño
Cuando Dios lo quiera
la vida se alzará como profecía cumplida
que derrota prejuicios y anhelos
que invade la realidad
tal hielo eterno marca su camino
a fuerza de grandeza
a ritmo descontrolado
y mas aun
entrega del cegado.

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